
Hace poco hablábamos de auroras en el Polo Sur. Nada mejor que esas fotos impresionantes para explicar qué es una aurora polar (ya sea austral o boreal).
Wikipedia dice que: una aurora polar se produce cuando una eyección de masa solar choca con los polos norte y sur de la magnetosfera terrestre, produciendo una luz difusa pero predominante proyectada en la ionosfera terrestre.
Uuuuuuuuuh! Ahora a traducirlo un poco al cristiano.
Digamos que el Sol escupe continuamente partículas (en este caso nos interesan las cargadas, protones y electrones). Estas emisiones constantes se denominan viento solar, pero, de vez en cuando hay algunas erupciones que intensifican dicho viento. Dichas emisiones de partículas podría decirse que tienen principalmente una función: fastidiar el tema. Partículas cargadas viajando a gran velocidad (300-1000 km/s) bañando satélites…eso no puede ser bueno, de hecho es uno de los grandes problemas de nuestros satélites. Pero eso sólo les pasa a los satélites, pues nosotros y nuestros adorados ordenadores están protegidos por una atmósfera.
Justo el choque de dichas partículas con la atmósfera es lo que produce las preciosas auroras polares. Y ahora viene lo divertido.
Conviértete en una partícula con carga y viaja con nosotros.

Estás tan tranquila en el Sol, y alguien te da una soberana patada invisible en el culo. En el fondo te gusta, porque te sientes como Fernando Alonso viajando a toda leche. Poco a poco vas viendo como una pelota achatada azulada se va haciendo más grande. En unos dos días ya puedes ver como tus compañeras atraviesan satélites y reinician sus sistemas informáticos. Pero tu te sientes libre. ¿Libre? Otra vez, una mano invisible te agarra y te lleva hacia uno de los polos magnéticos de la Tierra. Es un puñetero imán gigantesco y tu eres como una diminuta limadura de hierro. Tus amigas y tu formáis una especie de río empujados por la patada inicial y la mano que os dirige hacia los polos. Tampoco se va tan mal, pero empiezas a tener un poco de vértigo. Todo va como la seda hasta que empiezas a ver muros. Sin problemas, los evitas, pero cuando estabas cambiando la emisora de la radio te despistas y ves como, junto con alguna de tus compañeras, impactáis contra un muro. La has cagado, pero en el fondo has ligado y te vas a montar una gran orgía.
Entre tu choque y la inestimable ayuda de tus compañeras habéis conseguido excitar ese muro (átomos de oxígeno y nitrógeno de la atmósfera, principalmente). Sí, por fin has ligado. Pero las cosas con el sexo nunca van tan bien como esperas. La excitación del átomo-muro es muy rápida hasta que no puede más, emite una tenue luz, y vuelve a su estado original. Bienvenida, ahora estás en la foto de abajo, sí, has ayudado ha hacer esa maravilla.
| Comentarios |
|









A pesar del título de este artículo no es de filosofía de lo que vamos a hablar, o quizá sí, pero en su acepción más clásica, la de “una forma de vivir”





