Los huevos y los quesos son alimentos de gran valor nutritivo que requieren cuidados de conservación y preparación fáciles de seguir:
Huevo:
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Consérvelos en el refrigerador y consúmalos en un máximo de dos semanas. Colóquelos con la punta angosta hacia abajo para evitar su descomposición.
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No consuma crudo el huevo que se ha roto porque puede estar contaminado.
El empleo el huevo en la cocina incluye preparaciones y términos muy variados. Mencionaremos los más importantes.
A punto de cordón.- Bata las yemas hasta que espesen y tomen un color amarillo claro y que al levantarlas formen un cordón grueso al caer.
A punto de nieve.- Bata las claras hasta que queden espumosas y la mezcla se sostenga en el batidor. Deberán conservar todavía algo de humedad.
Ligeramente Batidos.- Mezcle bien la clara y la yema en un recipiente antes de agregarlo a la preparación.
A punto de turrón.- Bata las claras hasta que esponjen, formen picos y estén secas. Añada crémor tártaro o jugo de limón para que tomen consistencia. Al voltear el tazón donde las batió se deben mantener firmes.
Quesos:
Los quesos maduros pueden conservarse por algunos meses en el frigorífico, mientras que los quesos frescos, aun refrigerados, deben consumirse en no mas de 15 días.
Refrigere los quesos tapándolos con papel autoadherible para evitar que se sequen o se formen mohos. Todos los quesos deben ser limpiados de su corteza antes de servirse. Si va a gratinar, utilice queso rallado para facilitar el fundido y lograr una capa uniforme.
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A pesar del título de este artículo no es de filosofía de lo que vamos a hablar, o quizá sí, pero en su acepción más clásica, la de “una forma de vivir”





