Algunos escritores y/o lectores suelen criticar los libros de autoayuda, pero más allá de su calidad y sus aportes válidos, queda patente que si hay demanda es porque hay una necesidad de ese tipo de libros.
Y es que en las escuelas nos enseñan muchas cosas, pero pocas encaminadas a conocerse a uno mismo, y con ello tener una vida satisfactoria y, hasta donde se pueda, feliz. Este es el caso de la «Autoestima» que, como dice Dorothy Corkille (autora del libro El niño feliz) es la clave de la paz interior, una vida feliz y el éxito en las relaciones sociales.
Autoestima para NIÑOS:
Desde niños estamos muy atentos a los estados emocionales de nuestro alrededor, y con ello recibimos una retroalimentación de cómo somos, de ahí la importancia de la calidad de los mensajes que lanzamos a nuestros hijos, y del trato que les damos, pues así el niño reúne las impresiones de su ser y comienza la construcción de su «autoconcepto», es decir, el grado de autoestima.
Es recomendable no crear expectativas desproporcionadas a las posibilidades del niño; aceptar sus errores valorando más el proceso de aprendizaje que el resultado final; delegar en ellos pequeñas responsabilidades que sí pueden hacer; reconocer sus progresos aunque sean pequeños; mantener esta actitud de estimulo y confianza diariamente para que sepan que son queridos y respetados.
Autoestima para ADULTOS:
Si de niños no tuvimos la suerte de tener unos padres y/o profesores conscientes de estas cosas, es fácil que arrastremos problemas de autoestima que nublen, de vez en cuando, nuestro bienestar en la vida. Por ejemplo: ser muy autocríticos, hipersensibles a lo que digan de nosotros, indecisos, nos cuesta decir no, ser muy perfeccionistas, culparse de manera exagerada, ser fácilmente irritables, y una visión pesimista sobre la vida.
Para todos ellos, entre los que me incluyo en cierta medida, van estas recomendaciones: es necesario que nos comprendamos y aceptemos, eso ayudará a que hagamos lo mismo con los demás, recuerda que nadie es perfecto; cultiva el buen humor para relativizar la importancia que tienen las cosas, no agrandemos los obstáculos innecesariamente; toma decisiones aceptando que, si te equivocas, al menos aprenderás de ello para el próximo intento; no cargues sobre ti la culpa de una relación insatisfactoria, siempre ambas partes son responsables, y al final lo que suele haber es una incompatibilidad de caracteres; premia tus logros por pequeños que sean, concédete esa alegría; selecciona de la vida aquello que más te interesa y dirígete a ello sin miedo y de todo corazón.
Sin duda alguna es posible alentar una buena autoestima en los más jóvenes, y por supuesto, transformar un autoconcepto negativo en nosotros, todo es cuestión de ser consciente de estas cosas, y tener la firme decisión de querer ser feliz, lleguemos hasta donde lleguemos.
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A pesar del título de este artículo no es de filosofía de lo que vamos a hablar, o quizá sí, pero en su acepción más clásica, la de “una forma de vivir”





