
Diego Villatoro es agente de las fuerzas de seguridad, y si no fuera por su otra faceta de escritor, quizá nunca habría tenido la ocasión de conocerlo. Sentado en su despacho me mira expectante pero con esa tranquilidad que da la experiencia, el orden que le rodea es prueba, más que suficiente, de la meticulosidad con que investiga y sigue sus casos, algo que se ve claramente reflejado en su novela “Alijo. Las marionetas del narcotráfico”, pues su novela, lejos de ser un relato de ficción policial, tiene muchos rasgos de novela autobiográfica.







A pesar del título de este artículo no es de filosofía de lo que vamos a hablar, o quizá sí, pero en su acepción más clásica, la de “una forma de vivir”





