Ese podría ser el título de la película de terror que estamos todos viviendo con la crisis que nos azota, pero lejos de lo que todos piensan no estamos ante un problema económico,aunque la resultante sí sea una generalizada precariedad económica, pérdida de poder adquisitivo que llevamos sufriendo, no nos engañemos, desde hace más de veinte años.
Estamos ante un problema de ética, sí, como suena, una crisis de “no adhesión al bien”, pero no por parte de la gente de a pié como usted y yo que vivimos de un sueldo, es decir, del fruto digno de nuestro esfuerzo, sino por parte de todos los peces gordos de la banca (internacional y nacional), de todos los especuladores del sector inmobiliario que han llegado a encarecer las viviendas con comisiones de hasta un 60%, y que luego vienen con chulerías como la de decir “antes regalamos los pisos a los bancos que bajar el precio de la vivienda” ¡Por dios! Ni que los currantes que dependemos de un sueldo fuéramos los malos de la película por no alimentar, aún más, sus ya repletos bolsillos.
Y a todo esto con la connivencia impotente de los estados, que corren a socorrer el estilo, y nivel de vida, exagerado e inmoral (mientras sigue habiendo miseria en el mundo) de muchos cientos de miles de altos cargos, por no hablar de los 650 asesores de los que se rodea nuestro querido presidente Zapatero y que son pagados de las arcas del estado, dinero público de todos nosotros, no lo olvidemos.
Esta “no adhesión al bien” es lo que lleva a mucha gente, la que puede, a confundir acumulación de riqueza con virtud (o felicidad), y como nadie quiere perder la virtud, hay miedo a confiar en los compañeros de tan nefasta virtud, es decir, el miedo a dejar de tener las riquezas que antes se tenía, la avaricia, pura y dura, entre avaros, banqueros de altos vuelos la mayoría, a ser solidarios entre sí, a echarse una mano, a confiar en el compañero (razón por la que no baja el Euribor ni las hipotecas), y es más fácil empecinarse en que los estados, antaño neoliberales, les saquen las castañas del fuego al más puro estilo socialista.
Pero como dicen los que entienden, esas ayudas sólo perpetúan el problema, porque son soluciones para volver a situaciones parecidas a hace un par de años, situaciones que inevitablemente nos conducirán a los mismo resultados de ahora. Son otras las soluciones que se necesitan, pero algo nuevo, de otro estilo. Decía Einstein que "la solución a un problema siempre está en un plano diferente al del problema". También decía Tales de Mileto, sabio filósofo de la antigua Grecia, que lo más fuerte que existe en el mundo es “la necesidad”, y para mí que esa necesidad ha llegado, la necesidad de plantear nuevos modelos de sociedad, que quizá no sean tan diferentes del actual, pero eso sí, con mucha menor carga de avaricia, y más “adhesión al bien”.
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De sobra es conocido por todos Jorge Bucay, el psicólogo argentino que dijo aquella famosa sentencia “Búscate un amante” como terapia para la mayoría de males emocionales y mentales que nos aquejan. Pero que en realidad quería decir esto:





