A la hora de iniciarse en el sexo, siempre hay que usar preservativo, no solo para evitar embarazos, sino para evitar enfermedades sexuales.
El Sida hoy en día parece que no exista y te aseguro que existe y está muy presente en nuestra sociedad. Así que si quieres disfrutar de una relación sexual plena, el preservativo es del todo necesario.
En el mercado del condón hay infinidad de tipos distintos, desde normales, pasando por sensibles (bastante más finos), hasta estriados, retardantes (retardan la eyaculación), pasando por multitud de colores, gustos, etc.
Mi recomendación, si eres primerizo o primeriza es usar el preservativo normal, me explico:
Si no tienes mucha experiencia es muy posible que corras el riesgo de romper un preservativo sensible (mucho más fino) que uno normal. Además como más sensible antes llegarás al orgasmo y entre nosotros te digo que en las primeras relaciones sexuales la duración suele ser bastante corta, ya que la excitación a algo nuevo, a algo que apenas hemos probado provoca un orgasmo precoz, que no debes porque preocuparte por ello, porque es del todo normal.
Consejos previos
Al igual que no nos tiramos a una piscina de cabeza sin haber aprendido a nadar, tampoco es bueno ponernos nuestro primer preservativo en la primera relación sexual. Así que te recomiendo que leas las instrucciones que vienen con la caja de preservativos y que te pongas alguno de prueba. Además si nunca te has puesto ninguno, con el nerviosismo del momento, seguro que tienes dificultades cuando estés con la persona que vas a hacerlo. Así que a experimentar cuando estés a solas.
En todas las ciudades y en la mayoría de pueblos existen lugares de asesoramiento sexual, así como teléfonos que nos pueden aclarar muchas dudas. No te cortes a la hora de preguntar, todos hemos sido primerizos y forma parte de la vida, así que para cualquier duda, pregunta. Y si te cortas porque te da cosa, siempre me puedes enviar un e-mail y te contestaré con total discreción y privacidad, que para eso estoy también.
Puedes comprar los preservativos en la farmacia, puedes comprarlos en un supermercado o puedes solicitarlos en algún centro de planificación familiar, por poner algunos ejemplos.
Siempre es bueno mirar la fecha de caducidad, no tenerlos al sol y sobre todo no llevarlos durante semanas o incluso meses en la cartera. Si, si, he dicho meses. Muchos chicos y me incluyo yo (aunque hayan pasado bastantes años) hemos llevado un preservativo “por si acaso” o para creernos con una vida sexual activa, un preservativo en la cartera que ha podido estar allí metido durante meses, aplastado, doblado, a temperaturas nada aconsejables, etc. Así que si llevas un preservativo, intenta que esté en buenas condiciones.
¿Cómo ponemos un preservativo?

Abrimos el envoltorio con mucho cuidado de no dañarlo con las uñas o con anillos al abrirlo.

Si el preservativo no incorpora receptáculo (actualmente casi todos lo llevan), se tiene que crear dejando un espacio libre de 1 ó 2 cm. por delante de la punta del pene. Si ya lo tiene, hay que apretar este receptáculo, en el momento de poner el preservativo, para expulsar el aire que pueda quedar en su interior.
Desenrollar el preservativo hasta la base del pene, con el pene en erección (eso siempre) y antes de empezar la relación (es de lógica, pero te lo digo).

Para quitarse el preservativo, después de la relación sexual, hay que cogerlo por la base, antes de que la erección decaiga y sin derramar el contenido (tercera imagen). Vigilar que no se deslice el preservativo del pene antes de retirarlo después de la eyaculación.
Y por último no vuelvas a utilizar el mismo preservativo (otra cosa que es lógica, pero por si acaso).
Pues ya está mi explicación sobre los preservativos, así que para cualquier duda preguntas a alguien que sepa sobre el tema y sobre todo utiliza siempre preservativo para evitar embarazos no deseados y/o enfermedades infecciosas.
Autor: Pedro Poch
Fotos: Ministerio de Salud
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A pesar del título de este artículo no es de filosofía de lo que vamos a hablar, o quizá sí, pero en su acepción más clásica, la de “una forma de vivir”





