¡Hay que ver cómo pasa el verano! Casi sin enterarnos hemos llegado, de nuevo, a Septiembre, y con él, un nuevo curso.
Sea cual sea, debemos hacer recuento de algunos factores y cambios que han sufrido durante el verano y que nos ayudarán a empatizar con ese momento.
Después de nueve meses practicando actividades rutinarias casi diarias en la guardería, nuestros hijos han vuelto al seno materno y del hogar, a pasar gran parte del periodo estival junto a sus madres y sus padres; poco a poco, van entrando en un ritmo de vida más aleatorio, libertino y lleno de novedades.
El hecho de dejar de saber, como en la guardería, qué va a ocurrir cada día- lo que les proporciona confianza en sí mismos y en su entorno, la vivencia de tantas novedades durante un periodo tan largo, hace crecer su ansiedad y por ello muestran comportamientos más caprichoso, se vuelven más demandantes y actúan desorientados, lo que consiguen equilibrar con la victoria de recuperar, por agotamiento de sus víctimas, la protección y cobijo de mamá.
Además, debemos pensar que han pasado de estar rodeados de niños como ellos, a compartir el día con adultos y algún otro niño de más o menos edad. El hecho de no estar en igualdad de condiciones frente a los únicos adultos que ven durante el curso, sus profes, les hace desarrollar sus propios conflictos internos conectados con la relación padre-hija, madre-hijo, hermano-hermana, etc, etc, etc, y con estos, temores.
Ahora llegan de nuevo al fin de su recién conocida libertad, y lo saben.
Nosotros, debemos compartir su angustia por el miedo a volver a separarse de mamá y papá, a no poder enamorarnos todo el día asegurándose así nuestro cariño hacia ellos; y el temor por volver a estar en manos de esos otros adultos que el año anterior, nos dieron tantas lecciones, tanto cariño y tantos buenos regalos con su dedicación.
Transmitidles que todo está controlado, que os hace muy felices que vuelvan a ver a sus amigos, que vuelvan a pasar el día aprendiendo canciones, colores, a dibujar, a bailar, y que estáis ansiosos de que llegue la hora de recogerles para que os cuenten todo lo que han vivido durante vuestra separación.
Ellos sabrán absorber vuestra felicidad y vuestra confianza y en muy poco tiempo se acostumbrarán a disfrutar del descubrimiento diario del propio mundo que les rodea.
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