Ya nos hemos acoplado de nuevo a los horarios y el viernes vuelve a ser el día más deseado de la semana: este es el ritmo que seguiremos llevando de ahora en adelante, hasta las próximas vacaciones estivales.
Es el momento de volver a echar mano del deporte. A medida que nuestros hijos crecen van consiguiendo nuevos retos. Tanto si gatea, como camina o ya corre detrás de un balón nuestros hijos necesitan seguir ampliando horizontes así como afianzar su evolución física.
Tengan o no el ejemplo en nosotros, la actividad física es una práctica en la que se les debería introducir a muy temprana edad; les ayuda a aumentar su autoestima, eliminar ciertos miedos, a ganar confianza en si mismos, a relacionarse con los demás y en definitiva a fortalecer el contacto con el mundo exterior.
La actividad física debe ser introducida como algo divertido pero a la vez serio donde aprenda que puede pasarlo bien respetando unos horarios, unas normas, y tratando a sus compañeros con respeto y cariño.
Deportes como el baloncesto, la gimnasia, el baile, el patinaje, por citar algunos de los más populares, y desde luego, la natación, contribuyen al desarrollo de la psicomotricidad, produciendo un aumento generalizado del movimiento coordinado, expansionando sus posibilidades motoras y aumentando su crecimiento.
Además, influyen constructivamente en el modelado de unas conductas más sociables, responsables y relajadas. El deporte ayuda al niño a entrar en contacto con la sociedad, haciéndole más colaborador; aprende a obedecer normas, en algunos casos, incluso es un buen medio para superar la timidez o frenar impulsos excesivos, y a respetar a aquellos que saben más que él y le dirigen en su actividad.
En el caso de los más pequeños, la natación es la actividad más accesible. El agua le es familiar, es agradable, le mece, y es un buen juguete con el que interactuar sin sustos ni “pupas”, le proporciona una oportunidad para reconocer su cuerpo, el espacio y los objetos.
No hay duda que la natación fomenta la independencia e incrementa la inteligencia de nuestros pequeños.
En general, con el deporte el bebé o el niño adquiere muchos beneficios: alcanza mejor desarrollo físico, psicológico, y social.
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A pesar del título de este artículo no es de filosofía de lo que vamos a hablar, o quizá sí, pero en su acepción más clásica, la de “una forma de vivir”





