
Nuestros pequeños empiezan a defenderse con el uso del lenguaje. Nos piden lo que necesitan, nos informan de lo que sienten, lo que les molesta o lo que les gusta, nos llaman “papá” y “mamá”. Nos cuentan lo que ocurre a su alrededor.
Por fin, parecen entender lo que les explicamos y pedimos y eso hace más fácil la convivencia.












